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¿CÓMO TRABAJAMOS PARA ERRADICAR LA EXTREMA POBREZA DE LIMA (ZÁRATE)?

Potenciamos las capacidades humanas, entendiendo por ellas las que dispone cada persona para poder convertir sus derechos y obligaciones en libertades reales, haciendo referencia a lo que son capaces “de hacer” o “de ser”, con independencia de la cantidad de recursos con los que cuenten. Son las habilidades de una persona para realizar actos valiosos, básicos, trascendentes y esenciales para la vida. Cada capacidad está representada por un conjunto de funcionamientos individuales entendidos como actividades, logros y estados deseables de una persona. Entendiendo que cada individuo cuenta con capacidades globales, vitales y estratégicas, buscamos lograr que se desarrollen al máximo las mismas. Sabemos que, en mayor o menor medida, el contexto juega para coartar las potencialidades de aquellas. Y por ello, nuestra labor consiste en correr los límites preestablecidos, convencidos de que, a pesar de las circunstancias desfavorables, siempre debe existir una posibilidad de mejoría.

¿Qué representa la imagen? Nuestra mirada humana y técnica hacia los pobres. Tomando en consideración a la persona entera, desarrollamos y desarrollaremos una batería de acciones para que cada persona que sufra la pobreza pueda progresar y salir de ella. Sabemos que este abordaje requiere que nunca nos cansemos de fomentar nuevas propuestas y todas las que sean necesarias para que las familias que ayudemos salgan adelante, por lo que, si bien puede considerarse esto como la hoja de ruta que seguiremos, entendemos que el propio dinamismo diario nos exigirá flexibilidad y humildad para adecuarnos a cada momento. A los pobres hay que escucharlos, respetarlos y hay que trabajar a la par de ellos para que se pongan de pie. Insistentemente, todos los días, buscamos construir oasis de esperanza. El desafío es permanente, porque estamos para levantarlos en su honra y dignidad. Debemos abrazar la miseria en conjunto y con esfuerzos compartidos, sudor, estudio, disciplina e incansable voluntad, se podrá salir juntos de la marginalidad que tanto duele. 

¿Cómo ayudar a quien está en una condición de extrema fragilidad, sin agravar el problema ni dando otro parche asistencial? Los niños, los enfermos y el hambre en el estómago no pueden esperar. Allí nuestro actuar es inminente, pero cuando son mayores que aún cuentan con fuerzas y se ha logrado la subsistencia alimentaria, procedemos con acciones para que sean participantes más que benefactores. ¿Dónde está la diferencia entre ambas visiones? Que los primeros trabajan a la par de la organización y sus integrantes, obteniendo el grado de educación y las capacidades que necesitan para salir de la pobreza; y el segundo, por el contrario, recibe medidas de terceros como si fueran personas incapaces de emerger de ese abismo en el que están metidos, por lo que se le generan actividades proclives a aumentar la dependencia.  

CAMPO DE ACCIÓN QUE PRETENDEMOS ABORDAR

Desarrollaremos programas tendientes a abordar las multicausales problemáticas de la desnutrición infantil y la pobreza extrema, trabajando desde el inicio y hasta el final de la vida, respetando siempre la dignidad de las personas, procurando que puedan expresar todo su potencial en sus primeros 1000 días de existencia y en todas las etapas del desarrollo cerebral y, en simultáneo, ayudándoles a sus familias y a ellos, a adquirir estudios, conocimientos y herramientas para poder afrontar las exigencias del mercado laboral o para ser emprendedores en el contexto y la escala que les toque, modificando en conjunto, con esfuerzos compartidos, su entorno hostil (déficit de viviendas y falta de acceso a servicios básicos). 

En los programas se buscará siempre tratar a quienes sufren la pobreza como sujetos y artífices de su propio destino, y no simplemente como destinatarios de acciones paternalistas y asistencialistas. 

Promoveremos para las personas en situación de pobreza o desnutrición, programas de escolarización, formación profesional en oficios, construcción de viviendas, centros de acogida, sitios de asistencia sanitaria, huertas en tierra e hidropónicas, desarrollos sustentables, urbanización comunitaria y actividades tendientes a fomentar el trabajo, la educación, la constancia, el deporte, la cultura y el cuidado del medioambiente, apuntados tanto a mejorar la calidad de vida de los niños, adolescentes y adultos como el del grupo familiar en el que se encuentran insertos.

PARTICIPANTES DIRECTOS
Niños, jóvenes, adultos y ancianos en situación de extrema vulnerabilidad.

BENEFICIARIOS INDIRECTOS
Toda la sociedad. Incluir e insertar a los sectores más desprotegidos en la sociedad, generará paz social, desarrollo, bienestar, equidad, menor gasto público y mayor capital humano, lo cual será clave para el progreso del país y las futuras generaciones.

 

VALORES QUE PROPONEMOS ENCARNAR Y FOMENTAR
“Servir y no ser servido”; “Perdonar, olvidar y continuar”; “Ayudar sin asistir”; “Trabajo, educación y disciplina”; “La honestidad y la perseverancia no se discuten, se practican”; “Donde hay dolor, demos paz”; “La responsabilidad es el precio de la libertad”; “Que tus obras hablen de tu fe”; “La fraternidad con el prójimo, no debe tener credos religiosos, ideologías y nacionalidad”; “Sostenibilidad transgeneracional”; “Justicia interpersonal” “Acceso a la información”; “El error tomado como lección para progresar”.

Inspirados en la forma de trabajo del Padre Pedro Opeka, sacerdote argentino en Madagascar que, luego de 50 años de trabajo ininterrumpido, logró rescatar a 500.000 personas de la extrema pobreza, haciéndolos emerger desde los niveles más bajos (nacían, vivían y morían en un basurero) para convertirse en quienes construyeron la ciudad de la esperanza que emociona al mundo: Akamasoa.

Su obra nos interpeló. Nos conmovió la derrota de la desesperanza y la victoria de la dignidad.

¿Cómo se explica una ciudad dividida en 22 barrios en donde viven 29.295 personas? ¿Y cómo es posible que a esa enorme cifra, se le puedan agregar en promedio 25 mil individuos más que van a pedir cualquier tipo de ayuda al Centro de Acogida, incluso alguna cama para esperar la muerte? ¿Quién puede negar que los 13.987 niños escolarizados son el futuro de Madagascar? ¿Quién dijo que no era posible que trabajen los más pobres de los pobres, si allá hay 3070 obreros que se rompen el alma todos los días? ¿Conocen alguna obra humanitaria que tenga 4 cementerios? ¿Y si esto es más que una organización y es un movimiento de solidaridad?

Buscando replicar esta historia, fundamos el Movimiento de Solidaridad Akamasoa Argentina.  

En el país natal de Pedro Opeka, creamos una estructura nueva que trabajará en red aprovechando el poder de la colaboración y del aprendizaje permanente, garantizando la transparencia y la participación de todos los actores involucrados en las construcciones de oasis de esperanza en el territorio argentino. Asumimos la responsabilidad de fomentar un crecimiento y desarrollo que despierte en el otro un verdadero compromiso social, creando juntos Akamasoa Argentina, donde los más desprotegidos alcancen una vida digna.  

 

Bibliografía de Pedro Opeka